La empresa TN&Platex, perteneciente a la familia Karagozian y una de las compañías textiles más importantes del país, realizó un relevamiento entre trabajadores desvinculados.
La industria textil atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La caída de la actividad productiva y la reducción de la demanda impactaron de lleno en el empleo formal, provocando miles de desvinculaciones en todo el país.
Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), desde diciembre de 2023 se perdieron alrededor de 22.000 puestos de trabajo en el sector. De ese total, cerca de 11.000 despidos se registraron durante el último año. Actualmente, la actividad mantiene unos 99.000 empleos formales, aunque continúa siendo una de las ramas industriales más afectadas por la contracción económica.
En este escenario, la empresa TN&Platex, perteneciente a la familia Karagozian y una de las compañías textiles más importantes del país, realizó un relevamiento entre trabajadores desvinculados recientemente de sus plantas ubicadas en distintas provincias argentinas. El objetivo fue analizar qué ocurrió con ellos tras perder su empleo.
Entre enero de 2025 y mayo de 2026, la firma registró 905 despidos en establecimientos distribuidos en seis provincias. Sobre ese universo, se encuestó a 612 personas, equivalentes al 68% del total.
Los resultados reflejan las dificultades que enfrentan quienes quedaron fuera del sistema productivo. Al momento del relevamiento, el 54% de los consultados continuaba desempleado y no había logrado reinsertarse laboralmente.
Entre quienes sí encontraron una nueva ocupación, la mayoría debió optar por el trabajo independiente o actividades por cuenta propia. El 57% de los reinsertados se desempeña actualmente como autónomo, mientras que apenas el 43% consiguió un empleo bajo relación de dependencia.
En términos generales, solo uno de cada cinco trabajadores despedidos logró recuperar un puesto formal similar al que tenía antes de la desvinculación.
El informe también revela un fuerte crecimiento de la precarización laboral. Entre quienes encontraron una salida a través del trabajo independiente, el 86% desarrolla sus actividades sin registración formal.
La situación contrasta con aquellos que lograron incorporarse nuevamente a empresas bajo relación de dependencia, donde la informalidad alcanza apenas el 7%.
La diferencia también se refleja en los ingresos. Mientras que la mayoría de los empleados que volvieron al mercado formal mantiene salarios similares o superiores a los que percibían anteriormente, los trabajadores independientes enfrentan mayores dificultades económicas. Más de tres cuartas partes de ellos aseguran ganar lo mismo o menos que en su empleo anterior.
Uno de los aspectos más preocupantes del relevamiento es el impacto de la edad sobre las posibilidades de conseguir trabajo.
Entre los trabajadores de entre 50 y 59 años, el 72% permanece desocupado. La situación es aún más compleja para quienes superan los 60 años, donde el desempleo alcanza al 82% de los encuestados.
La antigüedad laboral también aparece como una dificultad adicional. Dos de cada tres empleados que acumulaban más de once años de trayectoria dentro de la empresa continúan sin empleo.
De los trabajadores que aún buscan trabajo, el 83% asegura estar realizando gestiones activas para reinsertarse laboralmente. Sin embargo, las oportunidades son escasas.
El 83% de los desempleados lleva más de cuatro meses sin conseguir una nueva ocupación. Dentro de ese grupo, la mitad acumula entre cuatro y seis meses de búsqueda, mientras que un tercio supera el semestre sin resultados positivos.
Respecto a los sectores donde logran insertarse quienes consiguen empleo, los trabajadores independientes se orientan principalmente hacia actividades de servicios, oficios y tareas profesionales. En cambio, aquellos que acceden a un nuevo puesto formal suelen incorporarse a otras industrias, aprovechando la capacitación y experiencia adquiridas durante años de trabajo en el sector textil.
El relevamiento muestra una realidad compleja para cientos de trabajadores especializados que, tras perder su empleo en la industria, encuentran cada vez más dificultades para regresar al mercado laboral formal y terminan recurriendo a actividades informales para sostener sus ingresos.