Lo que comenzó casi como un juego entre Coqui y Martín Dlugonoga se transformó y ahora "el abuelo" da consejos de vida a quien se lo pida a través de Instagram y Tiktok. "
"Mientras menos hablás, más peso tienen tus palabras"; "No te tomes nada personal, la mayoría de las veces nadie está pensando en vos como vos creés"; "El dolor de hoy, si lo atravesás, puede ser la fuerza de tu vida mañana". Frases simples, directas, casi cotidianas, pero que en las redes sociales se convirtieron en un faro para cientos de miles de personas.
Detrás de esas máximas está el abuelo Coqui, un empresario textil de 84 años que jamás imaginó convertirse en una voz de consulta emocional para desconocidos en internet. Todo empezó casi por casualidad, impulsado por su nieto, Martín Dlugonoga, que lo animó a abrir una cuenta para rescatar esas charlas familiares llenas de humor, experiencias y reflexiones. Lo que parecía un juego entre generaciones terminó convirtiéndose en un fenómeno inesperado.
Hoy, su nombre circula con naturalidad entre usuarios de TikTok e Instagram, donde supera el millón de seguidores en la primera plataforma y casi 700 mil en la segunda. Sus videos más virales llegaron a decenas de millones de reproducciones, con preguntas simples que invitan a pensar la vida desde otro ángulo, como aquella: "Si te encontraras con todas las personas que conociste en tu vida en una plaza, ¿a quién irías a buscar primero?".
Coqui no se pensaba influencer. Su vida había transcurrido lejos de las cámaras, entre el trabajo, la familia y una empresa textil que fundó junto a su esposa y que hoy continúa en manos de sus hijos y nietos. Nació en 1941 en Buenos Aires y, según cuenta él mismo, fue "bravo" en su juventud, hasta que la vida lo fue llevando hacia otra calma: el matrimonio, los hijos, los años compartidos con su compañera de toda la vida.
La llegada a las redes fue una extensión natural de su historia. Martín recuerda que todo comenzó con conversaciones sueltas, anécdotas y frases que su abuelo repetía desde siempre. Primero fueron humoradas, luego consejos, después pequeñas cápsulas de filosofía cotidiana. Sin buscarlo, encontraron una fórmula que conectó con distintas generaciones.
El impacto fue inmediato y, sobre todo, humano. Personas de distintos lugares comenzaron a escribirle en privado para contarle problemas, pedirle consejos o simplemente agradecerle. Coqui se volvió, sin proponérselo, una especie de confidente digital. En la calle también lo reconocen, lo saludan, lo paran para sacarse fotos o contarle historias personales que lo conmueven.
"Me pasó de encontrarme con un chico que había estado muy mal después de una separación, y me dijo que escuchándome pudo salir adelante", contó en una entrevista. Situaciones así se repiten, y él las vive con una mezcla de sorpresa y gratitud, como si las redes le hubieran devuelto algo que no sabía que estaba dando.
Del otro lado, Martín no solo es el nieto que lo impulsó, sino también músico y productor, con experiencia en la industria y trabajos junto a artistas de renombre. En conjunto, construyeron algo más que una cuenta: un puente entre la experiencia de vida y el lenguaje digital. Incluso llevaron ese universo al escenario con un show en el que se mezclan música, relatos y diálogos entre ambos.
Coqui, a su edad, lo vive con naturalidad. No habla de fama, sino de disfrute. De compartir tiempo con su nieto, de contar lo que aprendió, de ver cómo algo íntimo de su familia terminó conectando con miles de desconocidos. Y aunque el fenómeno crece, él lo resume sin grandes teorías: "Siempre fui conversador. Lo disfruto, sobre todo porque lo hago con él".
Hoy incluso llegaron propuestas para llevar su historia fuera del país. México y Costa Rica lo tienen en la mira para presentaciones y charlas. Él lo piensa, sin apuro, con la misma calma con la que empezó todo. Porque, en el fondo, su historia no es la de un influencer tardío, sino la de alguien que simplemente siguió hablando. y alguien más decidió escuchar.