Argentina Historia de vida

A los 85 años, es médica y el cannabis cambió su vida

Carmen es una médica neuquina que logró superar el dolor gracias al cannabis medicinal.

Lunes, 20 de Abril de 2026

Hay dolores que apagan la vida, que obligan a contar los pasos y a mirar el mundo desde la quietud. Carmen Segonds, una médica neuquina, conocía bien esa sensación. El dolor crónico le había puesto un límite cruel: no podía caminar más de una cuadra y, para hacerlo, dependía de un bastón. Sin embargo, su historia no es la de una resignación, sino la de un renacer inesperado a los 85 años; un viaje personal que transformó su salud y que hoy brilla en la pantalla grande.

Todo comenzó a cambiar en el año 2016, durante una visita a una feria artesanal en El Bolsón. En aquel entonces, hablar de cannabis medicinal era adentrarse en un terreno dominado por los prejuicios, el miedo y la clandestinidad. Pero la necesidad de alivio pudo más. "Me presenté como médica, en ese momento era todo ilegal", recuerda Carmen sobre aquel primer y decisivo acercamiento. Motivada por la curiosidad y la urgencia de su propio cuerpo, decidió darle una oportunidad a la planta.

La respuesta de su organismo no se hizo esperar. En apenas quince días, Carmen empezó a notar cambios concretos: el sufrimiento cedía y su cuerpo recuperaba la memoria del movimiento. Ese punto de inflexión fue un verdadero terremoto. No solo dejó el bastón de lado, sino que su mente científica hizo un clic definitivo.

Al comprobar en su propia piel que la planta "es sensacional para el dolor" -ese mismo dolor que ella define como aquello que "destruye cualquier vida humana"-, Carmen decidió ir más allá. Se sentó a estudiar de nuevo. Asistió a congresos, investigó a fondo el uso terapéutico y comprendió el rol clave del sistema endocannabinoide para regular el sueño, el apetito y calmar el dolor.

Esa sanación física trajo consigo una transformación cultural y militante. Carmen se unió a los primeros movimientos en Neuquén que alzaban la voz por la legalización. Pasó de ser una paciente que buscaba alivio a convertirse en una referente pública, dispuesta a derribar estigmas y promover el acceso a una terapia informada. Su enorme poder de resiliencia la llevó a ser una de las protagonistas de la serie documental Armando la historia, mujeres cannábicas del sur, donde su testimonio es un faro para quienes buscan alternativas.

Hoy, Carmen afirma con una vitalidad envidiable: "Yo en este momento no tengo ningún dolor". Su presente es el de una mujer activa, que camina, sube escaleras sin dificultad y exprime cada minuto compartiendo la vida con sus nietos. Mantiene un consumo moderado, consciente y guiado por el cuidado.

Su viaje, que empezó buscando apenas calmar las piernas, terminó devolviéndole la libertad. Como ella misma resume, con la sabiduría de quien supo reinventarse: "Ser feliz es una manera de sanar también".