Después de un diagnóstico crítico, Ivette se "desconectó de la situación" para, más tarde, cambiar hábitos dañinos; la poesía le dio una segunda oportunidad
Ivette Molina dejó Venezuela en 2017 escapando de una realidad que ya no daba tregua. Como millones de venezolanos, eligió Argentina para empezar de nuevo junto a su pareja. Lo que no imaginaba era que, apenas 41 días después de llegar, su vida iba a cambiar para siempre.
Cuando recién comenzaba a adaptarse, su cuerpo dio la primera señal: piernas hinchadas y un malestar que no podía explicar. Fue al hospital y recibió un diagnóstico devastador: hipertensión pulmonar idiopática, una enfermedad rara, degenerativa y terminal. "Era mi cuerpo diciendo basta"
Ivette quedó internada durante 30 días en una sala compartida con unas 20 personas que padecían la misma condición. Aunque destaca la calidad humana de los médicos, la falta de medicación específica complicaba aún más el panorama.
Los tratamientos eran invasivos y dolorosos. Cateterismos, estudios repetidos y procedimientos que la llevaron al límite. En medio de uno de ellos, sufrió una convulsión.
"Era mi cuerpo diciendo basta", resumió.
Aun así, nunca perdió el ánimo.
Un caso que "no debería estar vivo"
Durante su internación, Ivette no fue consciente de la gravedad extrema de su estado. Recién al final entendió que había estado al borde de la muerte. Incluso recibió la visita de un sacerdote, en lo que luego comprendió había sido una extremaunción.
"Mi caso estaba fuera de los libros", le dijeron los médicos.
Salió del hospital con un nuevo desafío: sostener tratamientos que costaban miles de dólares mensuales, sin trabajo y en un país que aún le era ajeno. Con ayuda de su entorno, logró salir adelante, aunque el camino incluyó nuevas internaciones, complicaciones y hasta una operación cerebral de alto riesgo.
Durante la pandemia, Ivette decidió transformar su experiencia en arte. Así nació Renasci, un poemario compuesto por 30 textos, uno por cada día que pasó internada.
Las páginas reflejan la oscuridad, el dolor y la cercanía con la muerte, pero también la resistencia.
"Estar muerta / Creerse medio viva", escribe en uno de sus poemas.
La obra, que se publicará en 2025, funciona como un recorrido íntimo por ese abismo que logró atravesar.
Una nueva vida
Hoy, nueve años después, Ivette vive con otra mirada. Cambió sus hábitos, dejó atrás el tabaquismo y el alcohol, y adoptó una vida más saludable. Además de dedicarse al arte, encontró en la alimentación sana una nueva forma de salir adelante.
"Soy otra Ivette", asegura.
Su historia no es solo la de una enfermedad, sino la de una transformación profunda. Una vida que estuvo a punto de apagarse y que, contra todo pronóstico, decidió renacer.