Apple estableció un límite de reportes en simultáneo y un período de espera de 30 días para evaluar fallos en sus sistemas. La medida responde a una saturación de informes con falsas vulnerabilidades generados por herramientas de IA.
La gigante tecnológica Apple introdujo un cambio sustancial en sus protocolos de ciberseguridad al fijar un periodo de espera de 30 días para procesar las notificaciones de fallos en sus sistemas operativos.
La decisión de la compañía con sede en Cupertino responde al marcado incremento en la recepción de alertas enviadas a través de la plataforma Apple Security Research, un fenómeno impulsado por la proliferación de herramientas de inteligencia artificial utilizadas por analistas e investigadores. Según reveló una investigación publicada por el diario Financial Times, la efectividad y velocidad de estos algoritmos para ejecutar escaneos masivos provocó una sobrecarga en los equipos de evaluación de la firma estadounidense.
El origen del problema radica en que, junto a la detección de riesgos reales, la empresa comenzó a recibir un volumen inusual de alertas infundadas elaboradas por usuarios sin experiencia que se basan exclusivamente en la tecnología.
Los modelos de IA suelen registrar "alucinaciones", identificando supuestos errores y vulnerabilidades inexistentes en el código, lo que en sí mismo genera un problema operacional y de seguridad al insumir recursos de análisis. Frente a este panorama, un vocero de Apple confirmó la restricción en la cantidad de expedientes abiertos en simultáneo por investigador, aclarando que los expertos podrán solicitar ampliaciones de cupo en caso de detectar fallos de carácter crítico. En tanto, para clasificar la masiva cantidad de reportes entrantes, la propia compañía comenzó a aplicar herramientas automatizadas de IA.