Según reportes de Bloomberg, Apple trabaja en unas gafas inteligentes con cámaras, integración con Siri y distintos diseños de montura. El lanzamiento, previsto inicialmente para antes, se habría retrasado hasta fines de 2027.
Apple trabaja en sus primeras gafas inteligentes con el objetivo de competir en un mercado que actualmente tiene a Meta como uno de sus principales actores.
El producto, desarrollado bajo el nombre interno N50, todavía no fue anunciado oficialmente por la compañía, pero reportes de Bloomberg indican que Apple apunta a lanzarlo hacia fines de 2027.
La estrategia de Apple recuerda a lo ocurrido con el Apple Watch. Cuando la compañía ingresó al mercado de los relojes inteligentes, ya existían competidores como Pebble, Samsung y otros fabricantes, pero ninguno había logrado convertir el segmento en un producto masivo.
Con sus gafas inteligentes, Apple intentaría ingresar a una categoría todavía en desarrollo y llevarla a un público más amplio, apoyándose en su marca, su diseño industrial y la integración con el ecosistema del iPhone.
Según Mark Gurman, periodista de Bloomberg, las gafas N50 no incluirían inicialmente una pantalla de realidad aumentada. En cambio, estarían pensadas como un dispositivo liviano, con cámaras, micrófonos, funciones de inteligencia artificial y control por voz mediante Siri.
El plan inicial contemplaba una presentación más temprana, pero el desarrollo se habría demorado. La nueva fecha estimada apunta a fines de 2027, principalmente por la necesidad de mejorar las funciones de inteligencia artificial visual y la integración con Siri.
Los reportes también señalan que Apple trabaja en diferentes estilos de montura, colores exclusivos y elementos de diseño que permitan distinguir sus gafas de otros modelos del mercado.
A futuro, la compañía podría sumar funciones de salud y capacidades de realidad aumentada, aunque esas características no formarían parte necesariamente de la primera generación.
El mercado de las gafas inteligentes ya cuenta con competidores relevantes. Meta tomó ventaja a través de su alianza con EssilorLuxottica, fabricante de marcas como Ray-Ban y Oakley.
Las gafas Ray-Ban Meta se consolidaron como uno de los productos más visibles del segmento, combinando diseño tradicional, cámara, audio, funciones de inteligencia artificial y conexión con redes sociales.
Apple también buscaría competir en el mercado general de anteojos, que incluye tanto gafas graduadas como gafas de sol. Se trata de un sector amplio, vinculado al consumo masivo, la salud visual y la moda.
La Organización Mundial de la Salud estima que al menos 2.200 millones de personas tienen algún tipo de deficiencia visual, lo que muestra el tamaño potencial del mercado óptico a nivel global.
En ese escenario, Apple no solo competiría contra empresas tecnológicas, sino también contra fabricantes tradicionales de anteojos, marcas de moda y compañías vinculadas a la salud visual.
Entre los actores relevantes aparecen EssilorLuxottica, HOYA Corporation y Johnson & Johnson Vision, además de marcas de alta gama y firmas especializadas en lentes graduados o de contacto.
Uno de los puntos clave para Apple será el desarrollo de funciones de inteligencia artificial visual.
La propuesta de las gafas dependería de su capacidad para interpretar el entorno, responder consultas, tomar imágenes, asistir al usuario y conectarse con otros dispositivos de Apple.
Ese enfoque requiere una versión más avanzada de Siri y una integración sólida con Apple Intelligence, un área en la que la compañía todavía enfrenta retrasos y críticas frente a competidores como Meta, Google y OpenAI.
Según Gurman, el riesgo para Apple es que Meta y otros competidores continúen ganando terreno antes de que las gafas N50 lleguen al mercado.
La compañía de Cupertino cuenta con ventajas importantes: una base amplia de usuarios de iPhone, experiencia en hardware de consumo, control del diseño y una marca con capacidad para instalar nuevas categorías.
Sin embargo, el éxito del producto dependerá de que Apple logre ofrecer funciones útiles, un diseño aceptado por el público y una experiencia de inteligencia artificial lo suficientemente avanzada para justificar su uso cotidiano.
Por ahora, las gafas inteligentes de Apple siguen en desarrollo y su llegada al mercado dependerá de la evolución del software, la estrategia de precios y la capacidad de la empresa para diferenciarse en un segmento donde Meta ya tomó la delantera.