El exministro de Hacienda inició en suelo mendocino su armado político de cara a 2027 con una agenda que incluyó reuniones con el gobernador Alfredo Cornejo y referentes productivos. En plena recorrida, marcó distancia del oficialismo nacional y afirmó: "Tenemos afinidades y diferencias, pero no somos lo mismo"
Hernán Lacunza desembarcó en Mendoza para iniciar formalmente su primer despliegue territorial como precandidato presidencial del PRO con vistas a las elecciones de 2027. Aunque el exministro de Hacienda de la Nación y de la provincia de Buenos Aires llegó originalmente por un compromiso laboral en el sector privado, su estadía adquirió un fuerte peso político tras haber blanqueado recientemente sus aspiraciones de competir por la Casa Rosada.
El paso por la provincia funcionó como su primer testeo político en el interior del país bajo su nuevo rol. La agenda del economista incluyó una cumbre reservada con el gobernador Alfredo Cornejo y un encuentro con importantes referentes del empresariado y del sector productivo local, donde analizaron la coyuntura económica y el rumbo de la gestión.
Asimismo, el vicepresidente de Racing Club mantuvo una reunión de trabajo con el ministro de Educación, Cultura, Infancias y DGE, Tadeo García Zalazar. El cónclave combinó aspectos de gestión y armado político: repasaron iniciativas educativas locales con potencial de nacionalización, el impacto de los recortes de fondos nacionales para la educación, el empleo y la situación de las economías regionales, sin dejar de lado el análisis del escenario electoral del próximo año.

El exministro de Economía reclamó competir con boleta propia en los próximos comicios para ofrecer alternativas a la sociedad y cuestionó los intentos de suprimir las primarias. Además, advirtió sobre la desigualdad en el mercado laboral y sostuvo que la transición macroeconómica se está haciendo larga.
Previamente, en una entrevista concedida a Infobae, Lacunza había oficializado su postulación y delimitado el perfil que busca imprimirle a su espacio: "Hace algunas semanas que manifesté públicamente que me parece que hay una oportunidad para hacer las cosas mejor. Era hora de manifestar esa voluntad para ver el eco y para construir un equipo y una propuesta bien partidaria, desde el PRO pero que también convoque a otros actores y fuerzas para ser competitivo".
En ese sentido, el exfuncionario macrista fue tajante al rechazar la posibilidad de una fusión electoral con La Libertad Avanza de cara al futuro. "Creo que no es lo mejor llevar una alianza con el Gobierno porque eso presta poca atención a la reacción de la oferta de los dirigentes. Hay dirigentes que tratan de reprimir la competencia, eso los beneficia, pero el que pierde ahí es el ciudadano", argumentó.
Para marcar los límites con la fuerza gobernante, aclaró que existen coincidencias y disidencias, pero insistió en que "no son lo mismo". Respecto a la presencia de dirigentes del PRO que forman parte de la actual administración nacional, sostuvo que participan a título personal y descartó la existencia de un cogobierno, al concluir que la Argentina necesita consolidar una alternativa sólida y diferenciada antes que una "mezcolanza".