Karina Milei le ordenó a Santilli que negocie para terminar con las primarias, pero el flamante jefe de Gabinete se encontró con la mismas resistencias que Bullrich; la pulseada por la ficha limpia
El Gobierno nacional volvió a poner en agenda la reforma política con un objetivo claro: eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). En la Casa Rosada consideran que modificar el sistema electoral es una pieza clave de la estrategia de cara a las próximas elecciones y, según trascendió, la prioridad del oficialismo está centrada en asegurar el camino hacia una nueva candidatura presidencial de Javier Milei.
Sin embargo, el proyecto enfrenta un escenario complejo en el Senado. Aunque La Libertad Avanza busca reactivar el debate, todavía no reúne los apoyos necesarios para convertir la iniciativa en ley. La bancada oficialista cuenta con 21 senadores, pero necesita alcanzar la mayoría absoluta de 37 votos, por lo que depende del respaldo de legisladores de otros espacios.
Las mayores resistencias provienen de sectores de la oposición dialoguista, especialmente de la UCR y del PRO. En ambos bloques sostienen que las PASO siguen siendo una herramienta útil para definir candidaturas dentro de alianzas conformadas por distintos partidos y rechazan su eliminación.
Durante las últimas semanas, el flamante jefe de Gabinete, Diego Santilli, comenzó una ronda de contactos con senadores y gobernadores para intentar destrabar la situación. No obstante, las conversaciones no lograron modificar el panorama y el oficialismo continúa lejos de los votos necesarios para avanzar con la reforma.
A este escenario se suma otro punto de conflicto: la incorporación del proyecto de Ficha Limpia dentro de la reforma electoral. Algunos bloques opositores plantean que ambas iniciativas deben debatirse por separado, mientras que el Gobierno pretende tratarlas en conjunto. La negociación continúa abierta y, por el momento, no hay consenso sobre cómo avanzar.
Con el calendario electoral cada vez más cerca, la Casa Rosada intensifica las gestiones políticas para conseguir apoyos, aunque en el Senado la reforma todavía encuentra fuertes obstáculos y su aprobación permanece rodeada de incertidumbre.