En la Casa Rosada aseguran que el entendimiento comercial con Washington sigue vigente, pero admiten que su discusión en el Parlamento se demorará hasta que la gestión de Trump defina su esquema arancelario.
La Casa Rosada decidió modificar sus prioridades legislativas y, por el momento, no avanzará con el envío al Congreso del acuerdo comercial alcanzado con Estados Unidos ni con el proyecto para que la Argentina se incorpore al Consejo de la Paz impulsado por el presidente Donald Trump. Aunque ambas iniciativas continúan siendo parte de la agenda oficial, en el Ejecutivo aseguran que no serán tratadas en el corto plazo.
Uno de los principales motivos de la demora está vinculado al acuerdo comercial con Washington. Según reconocen fuentes oficiales, aún persisten definiciones pendientes en Estados Unidos luego de un fallo de la Corte Suprema que afectó aspectos relacionados con la política arancelaria de la administración Trump. Esa situación impide cerrar el texto definitivo que debería ser enviado al Parlamento argentino.
Mientras tanto, el Gobierno mantiene vigente su estrategia de fortalecer la relación bilateral con Estados Unidos, aunque considera conveniente esperar hasta que la administración norteamericana establezca el marco legal que permitirá implementar los beneficios pactados entre ambos países.
En paralelo, algunos puntos del entendimiento ya comenzaron a aplicarse sin necesidad de intervención legislativa. Se trata de medidas vinculadas a normas técnicas, certificaciones sanitarias, reducción de trabas burocráticas y otros aspectos regulatorios que pueden implementarse mediante decretos o resoluciones administrativas.
Sin embargo, los capítulos relacionados con aranceles, tratados internacionales y propiedad intelectual requieren obligatoriamente la aprobación del Congreso, razón por la cual esas cuestiones permanecerán en espera hasta que exista mayor claridad sobre el contenido definitivo del acuerdo.
La misma situación atraviesa el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). Si bien el proyecto ya obtuvo dictamen parlamentario, el oficialismo decidió no incluirlo entre las iniciativas prioritarias para las próximas semanas.
También quedó relegada la adhesión argentina al Consejo de la Paz. En el Gobierno consideran que su aprobación no demanda una resolución inmediata debido a que, por el momento, no implica obligaciones operativas ni compromisos económicos urgentes para el país.
Este cambio de estrategia responde además a una reorganización de la agenda política del oficialismo. Tras recientes modificaciones dentro del gabinete, la administración nacional resolvió concentrar sus esfuerzos en proyectos considerados más urgentes, como la reforma electoral, los pliegos judiciales, la cuestión de Zona Fría, la defensa de la propiedad privada y distintos ascensos diplomáticos.
De esta manera, las iniciativas vinculadas a la relación con Estados Unidos seguirán formando parte de los planes del Gobierno, aunque su tratamiento legislativo quedará supeditado a un contexto político y jurídico más favorable tanto en Argentina como en Washington.