La denuncia de vecinos y un control policial permitieron revelar al conductor con 1,48 de alcohol en sangre, que escapó en su camión y puso en riesgo a toda una zona
Se conoció la trama que derivó en la persecución de policías de la provincia de San Juan a un camionero mendocino que guiaba el transporte totalmente borracho. Todo comenzó con una simple alerta vecinal que abortó una alocada marcha de un transporte que pudo haber terminado en tragedia. La justicia de la vecina provincia lo condenó a un año de cárcel en suspenso.
Eran cerca de las 0.30 del domingo 4 de enero de 2026 cuando vecinos de la zona conocida como la Escuela Correa, sobre Ruta 541 en el departamento de Caucete en la provincia de San Juan, escucharon un fuerte impacto: un camión Scania, había chocado contra un poste de luz, dejando sin servicio de internet a un domicilio del lugar.

El choque fue presenciado por vecinos, quienes dieron aviso inmediato a la Policía. Cuando personal de la Policía Rural llegó al lugar, el conductor, Edgardo Gastón Algañaraz, ya evidenciaba maniobras peligrosas y un comportamiento errático. Lejos de asumir lo ocurrido, continuó su marcha por Ruta 741 hacia el oeste, dejando aún más expuesta su conducta.
Los efectivos lograron alcanzarlo a unos 700 metros. Tras insistir durante varios minutos, finalmente se detuvo. Bastaron segundos para que quedara en evidencia su estado: el fuerte olor etílico motivó la intervención de personal de Tránsito. El test de alcoholemia confirmó las sospechas: 1,48 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra muy superior a lo permitido.
Con el resultado en mano, los policías le informaron que el camión sería radiado y se labraría el acta de infracción. Fue allí cuando el camionero terminó de quedar al descubierto. En lugar de someterse al procedimiento, arrancó el vehículo y huyó, dejando en claro que no solo había conducido ebrio, sino que intentaba evitar las consecuencias.
La huida fue extremadamente violenta. Dos policías se subieron a los estribos del camión para intentar frenarlo, pero el conductor embistió una moto policial, la arrastró varios metros y la dejó destruida sobre la calzada. Los efectivos debieron arrojarse del vehículo en movimiento y uno de ellos resultó lesionado.
El camión de Algañaraz
Desde ese momento se montó un amplio operativo cerrojo, con participación de la Comisaría 9°, Comisaría 37°, Comando Radioeléctrico Este y Gendarmería Nacional. Incluso, el camionero circuló en contramano para esquivar un control, incrementando el peligro. Finalmente, fue interceptado antes de llegar al control caminero de San Luis.
Con el conductor detenido, el camión secuestrado y el dosaje positivo de alcohol, la Fiscalía consideró acreditado el hecho delictivo y solicitó la apertura de la Investigación Penal Preparatoria. Así, un choque, la imprudencia y la fuga terminaron dejando al descubierto a un camionero ebrio que puso en jaque la seguridad de todos.
Este martes 6 de enero de 2025, Algañaraz a través de la representación de las abogadas Yamila Piozzi y Paola Báez llegó a un acuerdo de juicio abreviado con los fiscales Daniela Pringles y ayudantes Belén Sánchez y Rodrigo Herrera, de la UFI Genérica. El hombre aceptó los cargos por resistencia a la autoridad, lesiones y daño y fue condenado por el juez Pablo León a la pena de un año de prisión en suspenso.