Mendoza Súper Niño

Alerta por el "Súper Niño": estiman lluvias récord en Mendoza durante enero y febrero

Modelos de la NOAA y del Centro Europeo de Predicción anticipan un evento con fuerza récord desde 1950. Aunque su ápice oceánico será en diciembre, en Mendoza los excesos hídricos de entre 30 y 50 mm sobre la media se concentrarán en enero y febrero de 2027.

Jueves, 1 de Octubre de 2026
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Los principales centros meteorológicos internacionales encendieron las alarmas ante la inminente consolidación del evento global conocido como "Súper Niño", un ciclo que presenta un 90% de probabilidades de alcanzar una intensidad extrema y convertirse en el más severo registrado desde 1950, superando los parámetros de 1982-1983 y 1997-1998. De acuerdo con proyecciones de la Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), existe un 75% de certeza de que las anomalías térmicas en el Pacífico ecuatorial sobrepasen los +2,5 °C hacia fines de año, configurando un escenario de precipitaciones extraordinarias sobre el Cono Sur.

Si bien el fenómeno registrará su ápice térmico oceánico en diciembre —abarcando con precipitaciones abundantes al 80% del territorio nacional, con epicentro temprano en el Noreste Argentino—, en la región de Cuyo la dinámica atmosférica responderá a un patrón desfasado. En el territorio de Mendoza, el ingreso masivo de corrientes de aire húmedo desplazará la ventana de mayor criticidad climática hacia los meses estivales de enero y febrero de 2027, período en el que se esperan los mayores excesos pluviales.

El impacto mes a mes y el riesgo de anegamientos en los oasis

Durante octubre y noviembre, el inicio de la primavera transcurrirá con condiciones de relativa calma en la provincia, registrándose únicamente un aumento progresivo en la humedad ambiental sin desvíos sustanciales de las marcas históricas. El punto de inflexión comenzará a manifestarse hacia diciembre mediante un incremento notorio de la nubosidad y tormentas aisladas, pero el salto crítico sobrevendrá en enero de 2027: los cálculos del Centro Europeo de Predicción Meteorológica proyectan acumulados mensuales que oscilarán entre 30 y 50 milímetros por encima de la media histórica en los oasis provinciales.

La situación alcanzará su punto de mayor vulnerabilidad durante febrero, mes en el cual persistirá un flujo constante de humedad subtropical. Al coincidir con suelos previamente saturados por las tormentas de enero, las precipitaciones persistentes elevarán de forma considerable el riesgo de anegamientos urbanos, aluviones y desbordes en zonas bajo riego y áreas agrícolas. Hacia marzo, aunque el sistema comience a perder intensidad de manera paulatina, la combinación de elevadas marcas térmicas con terrenos ya sin capacidad de absorción mantendrá latente la probabilidad de escurrimientos severos ante temporales convectivos de rápida evolución.