Este lunes se cumplió un mes de la muerte de Fausto Morcos, el adolescente de 13 años que fue atropellado junto a otro menor en la calle Bulón Sur Mer.
Este lunes se cumplió un mes de la muerte de Fausto Morcos, el adolescente de 13 años que fue atropellado junto a otro menor en la calle Bulón Sur Mer, en las inmediaciones del Parque General San Martín. El hecho ocurrió cuando una conductora atravesó un semáforo en rojo y embistió a los dos chicos, provocando la muerte de Fausto en el acto y dejando a su compañero herido.
Según explicó el abogado querellante Juan Dantiac, la fiscalía decretó la detención de la conductora, medida que ahora debe ser confirmada por jueces de garantía. La causa avanza en torno a una teoría sostenida tanto por la querella como por el Ministerio Público: "la señora atravesó en rojo el semáforo, estaba en sus cabales y fue una decisión consciente".
La imputada enfrenta cargos por homicidio culposo agravado por violación del semáforo en rojo, en concurso real con lesiones culposas graves agravadas. La escala penal actual es de 3 a 10 años de prisión, a lo que se sumará la valoración del daño ocasionado al segundo menor sobreviviente.
La querella solicitó una nueva pericia para incorporar otro agravante, que podría influir en la pena final. Dantiac señaló que la intención es acelerar el proceso para evitar demoras innecesarias: "No podemos estar seis meses esperando una pericia".
El vehículo permanece bajo resguardo judicial. La defensa pidió su restitución, pero la fiscalía la negó hasta completar las pericias mecánicas y de velocidad. También se pidieron estudios sobre la sincronización de los semáforos de la zona y un análisis del recorrido del vehículo antes del impacto.
Existen dos cámaras de seguridad relevantes: una municipal y otra perteneciente a una vivienda particular. Ambas están sincronizadas en horario y muestran que la conductora estuvo detenida en un semáforo previo y luego aceleró de manera notable en los últimos metros antes del cruce.
La causa también incorpora la declaración del menor sobreviviente, que se realizará mediante Cámara Gesell, junto con el testimonio de vecinos y automovilistas que llamaron reiteradamente al 911. Uno de ellos relató que la acusada habría mostrado "preocupación por los daños del vehículo mientras los chicos eran asistidos", hecho que la querella considera relevante para evaluar su actitud posterior.
El padre de Fausto expresó públicamente que su hijo "fue asesinado", planteando que un auto manejado de forma temeraria debe considerarse un arma. Dantiac coincidió con esta postura al señalar que "una conducción imprudente o temeraria es como manipular un arma". El abogado destacó la necesidad de generar conciencia social ante un tránsito cada vez más intenso y una mayor cantidad de siniestros.
La familia de Fausto, sus amigos y vecinos continúan reclamando justicia en el lugar del hecho. Mientras tanto, la querella insiste en que las pruebas deben producirse con rapidez para llegar a una instancia judicial clara y sin demoras. El caso sigue en etapa de instrucción, con pericias en curso y una investigación que avanza para esclarecer completamente la responsabilidad penal de la imputada.