Hay 59 cierres de rutas en todo el país. Se agrava el desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustible.
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha instado al gobierno de Rodrigo Paz a convocar nuevas elecciones en 90 días, tras el fracaso de un operativo para levantar los bloqueos en las rutas del país. Morales sugirió que la alternativa a la pacificación y las elecciones sería una "decisión suicida" de militarización.
El presidente Paz, en el cargo desde hace seis meses, enfrenta una severa crisis económica y una escasez de dólares. Los manifestantes, mayoritariamente campesinos aimaras y seguidores de Morales, se oponen a las reformas gubernamentales y acusan a Paz de ignorar sus demandas. Paz, por su parte, sostiene que Morales está detrás de las protestas.
Morales enfatizó que su renuncia y la convocatoria a elecciones por un "presidente de transición" serían cruciales para evitar más muertes y heridos.
Actualmente, 59 bloqueos persisten en seis de las nueve regiones de Bolivia, concentrándose en La Paz, Oruro y Potosí. Estos bloqueos han generado escasez de alimentos, medicinas y combustible en La Paz, exacerbando la inflación interanual del 14% registrada en abril.
El gobierno boliviano ha denunciado ante la OEA que estas movilizaciones buscan "alterar el orden democrático", acusando a Morales de instigarlas. Morales se encuentra prófugo por un caso de presunta trata de menores.
Un intento de abrir un "corredor humanitario" en la carretera entre La Paz y Oruro fracasó tras enfrentamientos con manifestantes que utilizaron dinamita y piedras. El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, quien encabezaba la caravana, sufrió tres emboscadas y su vehículo fue atacado.
Paz ha declarado que agotará todas las vías de diálogo, pero advirtió que "todo tiene un límite", sugiriendo la posibilidad de un estado de excepción.