Analistas Por Carlos Fara

Los Marcianos y el Boletín Oficial

Domingo, 24 de Mayo de 2026

Henry Kissinger le criticaba a Bill Clinton cuando era presidente, sobre todo en la guerra de los Balcanes, que el demócrata era un dirigente formado en la era de la televisión y que, por lo tanto, tomaba decisiones de política exterior influenciado por las imágenes. El ex secretario de estado concluía que así perdía el foco estratégico de las cuestiones. Si lo viese al Milei de hoy sumergido en X, diría algo semejante. El primer mandatario tiene todo el derecho del mundo a pensar que existe una divergencia grande entre el Boletín Oficial y los medios masivos, pero esas son las reglas del juego: existen medios de todo tipo y color, que pueden influir más o menos sobre la opinión pública, pero es lo que hay. Si un líder se queja de esto, todo el tiempo le costará interpretar que la realidad final es una conjunción complicada de los factores mencionados.

Todos los líderes sienten en algún momento que la percepción es injusta con ciertos datos objetivos. Por ejemplo, esta semana fue pletórica de buenas noticias económicas: sigue la acelerada acumulación de reservas (ya compró el 90 % del piso de 10.000 millones que se propuso para el año), se detectó una recuperación económica fuerte en marzo según el EMAE del INDEC, creció el índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella luego de 3 meses de caída, hay excelentes números en el comercio exterior y anunció una nueva baja de retenciones a las exportaciones de granos. Pero claro, esas no fueron todas las novedades de los últimos 7 días: el consumo masivo -los supermercados- siguen en retroceso y continúa hacia arriba la morosidad en los créditos.

Por otro lado, el gobierno sigue anotándose éxitos en el parlamento. Esta semana fueron 3 en Diputados, signo de que el sistema de alianzas con los dialoguistas por ahora resiste, pese a los sufrimientos de los gobernadores. Con todo este cúmulo de datos alentadores económicos y políticos, ¿por qué persiste la disonancia entre percepción y realidad? Sobre esto hay, por lo menos, dos respuestas: 1) la realidad es heterogénea -como lo reconocen los propios funcionarios como Bausili- y 2) la batalla por la percepción no se gana citando estadísticas, como nos apuntó el gran George Lakoff hace 22 años. Para decirlo en términos maradonianos, percepción mata estadísticas (o relato mata dato, lamento decirlo).


En estos días muchos se preguntan cuándo podrá el presidente frenar la puja interna entre Karina y el joven maravilla. Mi respuesta arriesgada: nunca. ¿Cómo?!!! Recuerden que este es un liderazgo distinto, que llegó de forma distinta. Ya sabemos que él nunca quiso perder tiempo en hablar de política. Si el número 1 no hace política, entonces delega en la número 2. Pero la señorita Milei es juez y parte: encabeza uno de los bandos en disputa y al mismo tiempo es la que baja el martillo al final del día. Por lo tanto, a diferencia de cualquier otro presidente originariamente político que administraba astutamente las pujas entre sus tribus para enriquecer su poder, éste ha resignado la tarea. 

¿Pero entonces? Siempre hay que fijarse en la matriz de los liderazgos. La misma tiene ventajas y desventajas, fortalezas que a veces sirven y otras son contraproducentes. Pues en situación de crisis -caída sustantiva del apoyo en la sociedad post elección de octubre- este sistema decisorio está jugando en contra. ¿No lo podrá cambiar? Difícil. Por un lado, es muy raro que alguien cambie la fórmula que le queda cómoda y que le ha dado resultados. Por el otro, a medida que pasa el tiempo, cualquier gobierno entra en una inercia cada vez más acentuada. Este mandato está a punto de cumplir 30 meses. Al final del Mundial y las vacaciones de invierno ya habrá recorrido dos tercios del tiempo asignado por la constitución. Nada es imposible, pero es menos probable.

Pasaron dos meses y medio desde que empezó la saga Adorni. En esta columna del 15 de marzo -"Habrá golpe de timón"- desarrollamos las razones por las cuales el Javo no iba a echar a su jefe de gabinete. El paso del tiempo -recuerden la inercia- confirmó que una vez pagado el alto costo político, es más difícil que un presidente se desprenda de una ficha apreciada, aunque eso le traiga más dolores de cabeza que beneficios. Cada vez tienen menos incentivos para expulsarlo, y con la autonomía política que ganó Patricia que azuza al deslomado, peor aún.

Pero don Javier Gerardo no come vidrio. El gasto público en el primer cuatrimestre creció en términos reales comparado con 2025, de manera muy dispar entre los diferentes rubros (se beneficiaron subsidios y AUH), aunque la recaudación sigue en baja. ¿Algo de eso ha ayudado a que se recupere levemente el Índice de Confianza del Consumidor de mayo? ¿O el desgaste ha tocado un piso dado el bloque de 35 % que parece seguir apoyando a la gestión libertaria contra viento y marea? 

Este indicador de la Di Tella se podrá volver a ver bendecido el mes próximo si se cumplen dos predicciones preventivas de los economistas: 1) el EMAE de abril también daría positivo, y 2) la inflación de mayo volvería a bajar, marcando una nueva tendencia. 

Lamentablemente para el gobierno, el Mundial no está instalado en la conversación ciudadana, y parece ser un fenómeno global, no solo local. Hasta Aerolíneas tuvo que bajar vuelos por la baja demanda. De modo que será más difícil que la cabeza de la gente se corra a otros temas que no sean las angustias de su primer metro cuadrado. Adorni acaba de anunciar una agenda legislativa de cuatro temas complicados de vender: ludopatía, lobby, etiquetado de alimentos y el super RIGI. No es que no sean importantes, pero tienen poca pimienta. Recordemos que había tres grandes reformas para la segunda mitad de este mandato, de las cuales aprobó la laboral y dejó las otras dos para post 2027 (impositiva y previsional). En el medio aflora la reforma electoral con muchas limitaciones.

Nada que pueda mover mucho el amperímetro, aunque los marcianos lean el Boletín Oficia