Argentina Historia de vida

Dormían en la calle con su bebé y una pregunta lo transformó todo: "¿Podés trabajar?"

Tras quedar en situación de calle con su bebé de un año, una charla fortuita en un banco del centro platense le cambió la vida. 

Martes, 3 de Marzo de 2026

Hugo, de 23 años, intentaba proteger lo único que tenía: su familia. Por las noches se refugiaban en el cajero automático del Banco Provincia. Sofía dormía abrazada al pequeño Lucas mientras él permanecía despierto, vigilando. No conciliaba el sueño. Había perdido su trabajo como albañil, no tenían alquiler, ni comida asegurada, ni un techo que ofrecerle a su hijo.

Durante el día caminaban por el centro platense en busca de algo para comer o pañales para el bebé. Por la noche, el frío se combatía con cartones y mantas. Fueron dos meses en situación de calle que Hugo describe como un recuerdo "muy doloroso". En ese contexto, faltó varios días a su empleo y terminó quedándose sin trabajo. La angustia era doble: la falta de ingresos y la sensación de no poder sostener a quienes más amaba.

Pero una noche, en lugar de un cliente apurado, entró una oportunidad.

Edgardo, dueño de Megallón, una pyme de medallones vegetales, se detuvo a hablar con ellos. La escena lo conmovió. Antes de irse, lanzó una pregunta directa que cambiaría el rumbo de esa historia: "¿Podés trabajar?". Hugo no dudó.

Comenzó como ayudante de cocina y rápidamente se convirtió en la mano derecha de su empleador. La estabilidad laboral le permitió pagar un alquiler y dejar atrás la calle. Aquella oferta fue, según él mismo recuerda, el empujón que necesitaba para salir adelante.

Edgardo, también padre, entendió la desesperación del joven. Más que caridad, buscó ofrecer una herramienta concreta: trabajo. Creía que muchos chicos solo necesitan una oportunidad para demostrar lo que pueden hacer.

Con el tiempo, Hugo amplió sus ingresos. Además de continuar en Megallón los fines de semana, consiguió empleo en la cadena Sushi Pop y trabajó en carnicerías y dietéticas. Cada peso tenía destino: estabilidad para su familia y un futuro mejor.

El primer "lujo" que se dio con su sueldo fue ir a la peluquería. Hacía ocho meses que no se cortaba el pelo. No tenía dinero y, además, sentía miedo de ser juzgado por su aspecto. Recuperar esa pequeña rutina fue también recuperar dignidad.

La historia de Hugo no había sido sencilla desde el inicio. Criado por su abuela Marta debido a la enfermedad mental de su madre y las ausencias laborales de su padre, aprendió desde los 13 años el valor del trabajo. A los 17 conoció a Sofía y a los 19 nació Lucas. Ambos dejaron el colegio para salir adelante. Hugo trabajó como albañil y también como cocinero en Mostaza, pero los ingresos no alcanzaban. Cuando no pudieron pagar el alquiler, quedaron en la calle.

Hoy la realidad es distinta. La familia vive en City Bell y se agrandó con la llegada de Noha, que está por cumplir un año. Lucas, aquel bebé que dormía en el cajero, ya tiene 3 años.

El sueño ahora es propio: abrir una pizzería familiar. Hugo ahorra para comprar una cocina industrial, una heladera y una moto de reparto. Tanto él como Sofía quieren terminar la secundaria. Ella proyecta ingresar a la academia de policía cuando complete sus estudios.

Lo que más lo enorgullece no es el trabajo, sino su familia. Dice que la mejor parte del día es volver a casa y recibir el abrazo de sus hijos, que lo esperan despiertos aunque sea tarde. Su mayor deseo es que, cuando crezcan, puedan decir que su padre fue una persona trabajadora que les dio todo su amor.

De dormir en un cajero automático a proyectar un emprendimiento propio, la historia de Hugo demuestra que una oportunidad, a tiempo, puede cambiarlo todo.