Chats, facturas y comprobantes de giro describen una operatoria en la que dinero administrado fuera del país habría salido desde una firma vinculada a la gestión financiera de la AFA hacia Dicetel Corp -señalada como sociedad.
Una serie de chats, facturas y comprobantes de transferencias describe una presunta maniobra por la cual fondos de la Asociación del Fútbol Argentino administrados en el exterior habrían sido enviados a Dicetel Corp -presentada en la documentación como proveedora de servicios- para luego ser retirados y entregados en efectivo en la Argentina. El material reconstruye un circuito que, de acuerdo con la información aportada, se montó sobre la emisión de facturas por supuestos servicios y giros bancarios hacia cuentas en Estados Unidos.
La operatoria mencionada involucra a Juan Pablo Beacon, señalado como hombre de confianza de Pablo Toviggino, tesorero de la AFA; a un financista identificado en los intercambios como "Fiño"; y a TourProdEnter, firma atribuida a Javier Faroni, que -según el relato y los documentos citados- administraba fondos de la entidad en el exterior vinculados a distintos ingresos.
El primer intercambio relevante, fechado el 18 de febrero de 2022, muestra al financista enviando a Beacon una factura de Dicetel Corp por 299.962 dólares y pidiéndole que confirme cuando esté hecha la transferencia. Minutos después, Beacon responde que el dinero será enviado y adjunta el comprobante del giro desde TourProdEnter. En el chat, la operación aparece acreditada y el financista agradece.
Ese mismo día, según los mensajes, se inicia un segundo tramo: Beacon solicita otra factura "igual" por 325.000 dólares. El financista envía el nuevo documento y vuelve a pedir el comprobante del giro. La conversación registra otra transferencia desde TourProdEnter hacia Dicetel por ese importe.

Por orden del juez federal de Campana, la PSA se presentó en el hangar de Flyzar para secuestrar órdenes de vuelo y listados de pasajeros. La causa apunta a reconstruir quiénes viajaron a la propiedad de Villa Rosa y si hubo movimientos de bienes o dinero sin respaldo.
Las facturas exhibidas describen prestaciones como "outsourcing y consultoría de procesos administrativos", "capacitación en filosofía lean para mandos medios" y "gestión integral de servicios de payroll". En los documentos, la beneficiaria consignada es la AFA, con domicilio en Viamonte 1366, Ciudad de Buenos Aires.
El 25 de febrero de 2022 aparece el tramo final del circuito: el financista le avisa a Beacon que le va a enviar 277.000 dólares. Beacon responde luego que "llegó bien". Según la reconstrucción que surge del propio intercambio, ese dinero habría sido entregado en efectivo en una oficina ubicada en Lavalle 1718, cuarto piso, oficina C, vinculada a Beacon.
En los chats también se explicita la diferencia entre lo facturado (325.000) y lo entregado (277.000). El financista se quedaría con una comisión del 10%; un 1% del total sería para Beacon; y unos 15.000 dólares figuran asociados a otra persona mencionada como "Grandote". El resto sería el monto finalmente entregado en efectivo.
La documentación citada sostiene que, en total, Dicetel Corp habría recibido alrededor de 4,8 millones de dólares desde TourProdEnter. Ese envío formaría parte, además, de un esquema más amplio que incluye cerca de 8 millones de dólares transferidos a al menos cinco sociedades radicadas en Miami que hoy aparecen como disueltas o inactivas.
El trasfondo de la historia es el manejo de fondos de la AFA en el exterior: según el material aportado, TourProdEnter administraba alrededor de 260 millones de dólares provenientes de distintos conceptos (contratos comerciales, amistosos y otros ingresos), y parte de ese dinero habría terminado derivado a sociedades en Miami señaladas como sin actividad operativa real.
En ese entramado, Beacon aparece como una figura central por su presunta intervención en pedidos de facturas y recepción de dinero, y por antecedentes de participación en operaciones ligadas a clubes. El texto también menciona autorizaciones para cobrar cheques y operar ante una sociedad de bolsa, además de vínculos societarios previos en empresas locales.
El circuito descripto por los intercambios es preciso en su mecánica -facturas, transferencias, retiro vía financista y entrega en efectivo-, pero deja un punto clave sin respuesta documental en lo aportado: el destino final del efectivo. En otras palabras, quién habría sido el receptor último del dinero entregado por Beacon. Esa es la incógnita que, según el propio relato, sobrevuela toda la trama.