El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, calificó la iniciativa como "tirarse un tiro en el pie" y defendió que Argentina es carbono neutral. La legisladora Lucía Klug (UxP) impulsa la Tasa Ambiental sobre el Metano (TAMBA) en Buenos Aires, una medida rechazada por la entidad ganadera CARBAP por considerarla un "impuesto encubierto".
El Gobierno de Javier Milei salió al cruce del proyecto de ley presentado por la legisladora kirchnerista Lucía Klug (Unión por la Patria), que busca aplicar un impuesto sobre la emisión de gas metano (CH4) generado por la actividad ganadera en la provincia de Buenos Aires. El secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, advirtió que la iniciativa es "tirarse un tiro en el pie" y sostuvo que la creación de "impuestos, tasas o tasitas" atenta contra el desarrollo de la industria ganadera y cárnica, un motor clave para la generación de empleo y divisas.
En declaraciones radiales, Lavigne defendió el perfil ambiental de Argentina y criticó duramente la propuesta: "Están al revés de lo que se intenta hacer. El mundo hoy tiene un déficit brutal de carne y Argentina se puede posicionar como uno de los grandes productores y exportadores de este tipo de bienes. Sería absurdo". El funcionario remarcó que el país es carbono neutral y podría incluso emitir bonos de carbono. "Argentina 'descarboniza' (...) Me parece que es un sinsentido. Va contra la exportación y contra la producción", sentenció.
El proyecto impulsado por la legisladora Lucía Klug, referente de Juan Grabois, busca establecer la Tasa Ambiental sobre el Metano en Buenos Aires (TAMBA). El objetivo es aplicar un gravamen a las emisiones de CH4 originadas por la actividad ganadera.
Respecto al destino de los fondos, estos serían destinados a la mejora de la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU), buscando compensar el metano ganadero con la reducción de emisiones lograda a partir de una mejor gestión de basurales.
Según el Inventario de GEI, la provincia de Buenos Aires aporta cerca del 25% de los gases de efecto invernadero del país. Dentro de las emisiones provinciales, el metano representa el 27%, siendo la ganadería responsable del 19% y la gestión de residuos urbanos del 6%.
La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) manifestó su "absoluto rechazo" al proyecto, considerándolo un "impuesto encubierto" sin sustento técnico.
Ignacio Kovarsky, presidente de CARBAP, advirtió: "La ganadería bonaerense ya sostiene una de las presiones impositivas más altas del país. Sumar una tasa al 'metano de las vacas' no reduce emisiones, reduce producción, competitividad y empleo".
Para Kovarsky, la TAMBA "no corrige nada: penaliza al que produce y premia al que regula sin saber", acusando a la iniciativa de ser una carga que castiga al sector productivo.